Comunidad de Cristo

Escrituras en la Comunidad de Cristo

Las escrituras proveen dirección y entendimiento inspirado para la vida cuando son interpretadas y fielmente aplicadas en una manera responsable. Las escrituras nos ayudan a creer en Jesucristo. Su testimonio nos guía a la vida eterna y nos habilita a crecer espiritualmente, para transformar nuestras vidas, y para participar activamente en la vida y el ministerio de la iglesia. 

Primera afirmación 

Declaramos que Jesucristo—quien vivió, fue crucificado, y fue levantado de entre los muertos, y viene otra vez—es la Palabra Viviente de Dios. Es a Cristo que las escrituras señalan. Es a través de Cristo que tenemos vida (Juan 5:39–40). Es a Cristo quien debemos oír (Marcos 9:7) 

Segunda afirmación 

Encontramos la Palabra Viva en y por las escrituras. Las escrituras son un testimonio indispensable del mensaje de salvación y transformación que Dios ha encomendado a la iglesia. La iglesia formó el canon de las escrituras para que siempre tenga una manera de escuchar las buenas nuevas, alimentar su fe, medir su vida, comprobar su experiencia, y recordar su identidad. 

Tercera afirmación 

Las escrituras son una biblioteca que habla a través de muchas voces. Estos libros fueron escritos en tiempos y lugares diversos, y reflejan los idiomas, las culturas, y las condiciones bajo las cuales se escribieron. La revelación de Dios por las escrituras no nos llega separada de la humanidad de los escritores, sino en y a través de esa humanidad. En vasos de barro de las escrituras se nos ha dado el tesoro de la gracia y el amor divino (2 Corintios 4:4). 

Cuarta afirmación 

La autoridad de las escrituras se deriva del modelo de Cristo, quien vino para ser siervo (Marcos 10:45). Por lo tanto, la autoridad de las escrituras no es una autoridad para oprimir, controlar o dominar. Si Jesús vino a servir, cuanto más debieran los libros señalar a Él como el siervo de los propósitos de la salvación de Dios. 

Quinta afirmación 

Las escrituras son vitales y esenciales para la iglesia, pero no porque no tienen errores (en el sentido de que cada detalle es histórico o científicamente correcto). Las escrituras no hacen tal declaración por sí mismas. Más, las generaciones de cristianos han encontrado que las escrituras son simplemente confiables en ayudarlos a basarse en la revelación, en promover la fe de Cristo, y en alimentar la vida del discipulado. Para estos propósitos, las escrituras son infaliblemente confiables (2 Timoteo 3:16-17). 

Sexta afirmación 

La fe, la experiencia, la tradición y la erudición que cada uno tiene para contribuir a nuestro entendimiento de las escrituras. El luchar por oír y responder al testimonio de las escrituras, la iglesia debe valorar la luz que cada uno de estos recursos puede ofrecer. 

Séptima afirmación 

Como la iglesia trata de interpretar las escrituras en forma responsable, busca la ayuda del Espíritu Santo. Jesús prometió que el Espíritu guiaría a sus discípulos a la nueva verdad (Juan 16:12-15). Por el Espíritu, las palabras antiguas de las escrituras nos pueden revelar cosas, nos permiten comprender lo que tal vez no pudiera haber sido visto u oído antes.

Octava afirmación 

Los discípulos son llamados a crecer en su conocimiento y entendimiento de las escrituras para que ellas puedan incrementar el amor a Dios, al prójimo, y a uno mismo (Mateo 22:37-40; Mosías 1:49), mantienen la dignidad y el valor de todas las personas (Doctrina y Pactos 16:3c-d), y seguir lealmente el camino de Jesucristo. 

Novena afirmación 

Con otros cristianos, afirmamos la Biblia como la escritura base para la iglesia. Adicionalmente, la Comunidad de Cristo usa el Libro de Mormón y el libro de Doctrina y Pactos como escritura también. No usamos estas escrituras sagradas para reemplazar la Biblia ni mejorarla, sino porque ellos confirman el mensaje que Jesucristo es la Palabra Viviente de Dios (Prefacio del Libro de Mormón; Doctrina y Pactos 76:3g). Hemos oído a Cristo hablar en cada uno de los tres libros de escrituras, y testifican que Él “vive para siempre” (Apocalipsis 1:18). Para nuestro tiempo buscaremos vivir e interpretar el testimonio de las escrituras por el Espíritu, con la comunidad, por el bien de la misión, en el nombre del Príncipe de Paz.