Comunidad de Cristo

Los Sacramentos

Los Sacramentos

Nos encontramos con Dios a través de los sacramentos de la Iglesia, los cuales tocan vidas en momentos y lugares importantes. Los sacramentos traen la gracia de Dios, la influencia del Espíritu Santo, y el ejemplo de la vida de Jesucristo junto con el compromiso personal de fe. A través de los sacramentos, descubrimos la presencia de Dios en todas partes y nos damos cuenta de que toda la vida es sagrada. Estos encuentros apuntan hacia el amoroso deseo de Dios de traer a todas las personas a la paz, integridad y relaciones justas unas con otras y lo Divino, lo cual es el significado de la salvación. Los sacramentos nos refrescan, renuevan y desafían a continuar la misión de Cristo, nuestra misión, por el bien de toda la creación. 

La Comunidad de Cristo tiene ocho sacramentos, la mayoría de los cuales son celebrados en experiencias de adoración en momentos apropiados.

Bautismo

Jesús inició su obra pidiendo ser bautizado (Mateo 3:13-17). El bautismo es un acto público que anuncia que usted está eligiendo seguir a Jesucristo con todo su corazón, alma, mente y fuerza. Es una decisión que marca un punto significativo en el reconocimiento de la iniciativa de Dios en la vida de usted, volviéndose a Dios y entrando en una relación de convenio con la comunidad de discípulos y Dios.

En el bautismo, somos sumergidos en agua para simbolizar la muerte al pecado y levantados del agua para iniciar una nueva vida. Pablo, uno de los primeros conversos al cristianismo escribió, como el bautismo simboliza el pleno seguimiento de Jesús y un cambio de vida dramático: “sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Colosenses 2:12 RVR1960).

Las personas con edad suficiente para tomar decisiones propias pueden ser bautizadas en la Comunidad de Cristo. Se considera que es a partir de la edad de 8 años. El bautismo representa el primer paso hacia la membresía en la Comunidad de Cristo. 

Confirmación

Cuando Jesús sale del agua (Mateo 3:13-17), el Espíritu Santo, representado como una paloma, desciende sobre él. Como seguidores de Jesús, somos bautizados en agua y en el Espíritu Santo. Después del bautismo en agua, los nuevos discípulos participan en el sacramento de la confirmación. Éste “confirma” la membresía en la Comunidad de Cristo, y afirma la bendición continua del Espíritu Santo para cada discípulo. 

En el sacramento de la confirmación, los ancianos ponen sus manos sobre la cabeza del nuevo discípulo y uno de los ancianos ofrece una oración especial. La oración de confirmación busca la bendición de Dios para ayudar al nuevo miembro a madurar en su convenio y compartir generosamente sus dones en apoyo de la misión de la Iglesia. El convenio hecho a través del bautismo y la confirmación es el “discipulado [activo] expresado a través del convenio con Dios y otros en comunidad sagrada” (Doctrina y Pactos 164:2d). La confirmación ayuda a entretejer a las personas en el tejido de la comunidad, de la congregación y de la Iglesia mundial, para que puedan madurar en el discipulado.

La Cena del Señor (Comunión)

Jesús dio a sus discípulos un pedazo de pan y un vaso de vino, y les dijo: “Tomad, esto es mi cuerpo... Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada” (Marcos 14:22–24 RVR1960). El evangelio de Lucas añade, “haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19 RVR1960). La Comunión es compartida el primer domingo de cada mes en la congregación y en ocasiones especiales.

Todos los que creen en Cristo, que usualmente es expresado en el bautismo en agua, sean o no miembros de la Comunidad de Cristo, son invitados a participar de la Cena del Señor. Esta es una oportunidad para conmemorar nuestros convenios del bautismo y confirmación, reconciliar relaciones y comprometerse mutuamente a la misión de la Iglesia. Desempeña una función importante en la sanidad y fortalecimiento de la comunidad de la congregación. La preparación debe incluir reconciliación con otros, confesión de nuestras faltas, y pedir y ofrecer perdón. No podemos reconciliarnos con Dios si no nos reconciliamos con otros (Mateo 5:23-24).

Ordenación

Jesús llamó a personas a seguirlo, a ser sus discípulos, y usar sus dones para otros (Lucas 6:12-13). Algunos son llamados por Dios para ser ministros ordenados porque sus dones les ayudan a servir a la comunidad de pacto en maneras específicas.

La ordenación reconoce la iniciativa divina para llamar a ciertos discípulos a particulares responsabilidades y ministerios del sacerdocio por el bien de la comunidad, congregación y el mundo. Este sacramento a menudo se realiza en un servicio de adoración. Los ministros oficiantes, usualmente dos, ponen sus manos sobre la cabeza de la persona. Un ministro ofrece una oración, nombrando el oficio específico del sacerdocio al cual una persona está siendo ordenada, y puede incluir orientación adicional y bendición. La congregación, que representa a toda la Iglesia, se compromete a recibir el ministerio que vendrá del nuevo miembro del sacerdocio recién ordenado.

La ordenación confiere autoridad a los miembros del sacerdocio acorde con las responsabilidades de sus oficios particulares del sacerdocio. Los miembros del sacerdocio actúan dentro de las directrices y entorno de la comunidad de la Iglesia, manteniendo altos estándares de ética ministerial y sirviendo con integridad y honradez. 

Bendición de Niños

Cuando Jesús era niño, María y José lo llevaron al templo “para presentarle al Señor” (Lucas 2:21–35 RVR1960). Durante el ministerio de Jesús como adulto, los padres le presentaban niños para que los bendijera (Marcos 10:14). Cuando las familias presentan a sus bebés para ser bendecidos por los ancianos, están respondiendo a la gracia de Dios eligiendo criar a sus hijos en la comunidad amorosa de Dios y prometiendo proveer guía y cuidados a través de la vida de los hijos. La congregación también se compromete a ser una comunidad amorosa en la cual el niño pueda prosperar y madurar como discípulo de Jesucristo. 

Dos ancianos administran la bendición de niños, usualmente durante un servicio de adoración en la presencia de la familia del niño/a y la congregación. Los ancianos sostienen, apoyan o ponen sus manos sobre el niño/a, y uno de los ancianos ofrece una oración de bendición. Los niños recién nacidos hasta la edad de 7 años pueden ser bendecidos. Este sacramento está disponible para cualquier niño sin importar la membresía de la familia en la Comunidad de Cristo.

Imposición de manos sobre los enfermos

Jesús bendijo a quienes estaban sufriendo en muchas formas. Los discípulos ungieron con aceite a muchos enfermos y los sanaron (Marcos 6:13). Encontramos muchos relatos de la bendición de enfermos en el Nuevo Testamento, reflejando el deseo de Dios por la integridad y el shalom para toda la creación.

Durante tiempos de aflicción física, mental o emocional, las personas pueden buscar este sacramento de los ministros. Este sacramento abre un camino para la sanación en cualquiera que sea la forma en la que esta venga.

Usualmente dos ancianos administran este sacramento. Visitan a la persona para averiguar más acerca de la necesidad de ésta. Un anciano pone una gota de aceite consagrado en la frente de la persona, coloca sus manos en la cabeza de la persona y ofrece una declaración de propósito y bendición. El segundo anciano coloca entonces sus manos sobre la cabeza de la persona y ofrece una oración por la integridad y el bienestar de la persona. Este puede llevarse a cabo privadamente o en la presencia de la familia, amigos y en la congregación. Este sacramento está disponible para todos los que busquen integridad de cuerpo, mente y espíritu.

Matrimonio

Jesucristo enseñó que el vínculo entre dos personas que se aman y comprometen una a la otra en un convenio formalizado es sagrado (Mateo 19:4–6). Él bendijo el matrimonio con su presencia (Juan 2:1–11). El matrimonio cristiano es un convenio sagrado entre dos personas de compañerismo saludable, amoroso y de por vida. El matrimonio es también un acuerdo legal. El sacramento del matrimonio pone de manifiesto el deseo de Dios de fortalecer y enriquecer el matrimonio.

Una ceremonia matrimonial en la Comunidad de Cristo incluye una declaración de convenio mutuo, “¿Estáis ambos de vosotros de mutuo acuerdo en ser el uno compañero del otro…” (Doctrina y Pactos 111:2b), y una oración de pronunciamiento, “Que Dios os aumente Sus bendiciones y os guarde, para que cumpláis vuestros convenios de ahora en adelante y para siempre. Amén” (Doctrina y Pactos 111:2d). El acuerdo de la pareja establece un vínculo de por vida, un convenio para compartir el amor como el de Cristo entre ellos, con otros y con Dios.

Los sacerdotes y ancianos de la Comunidad de Cristo pueden realizar este sacramento, sin importar la membresía de la pareja en la Comunidad de Cristo, siempre y cuando se respeten las leyes locales que rigen el matrimonio. 

Bendición Evangelista

Jesús ofreció una oración especial por sus discípulos para guiarlos en su viaje (Juan 17, Lucas 22:31-32). Hoy, la Bendición Evangelista puede ser solicitada por individuos, parejas, familias, grupos y congregaciones que desean sentir la guía y gracia amorosa de Dios. Se emplea tiempo en la preparación a través de la oración, practicas espirituales y discernimiento. Un evangelista o equipo de evangelistas guiarán la preparación. Una vez que se ha completado la preparación adecuada, el/los evangelista/s ofrecen una oración.

Este sacramento expresa el amor universal de Dios para quien/es la reciben y provee confianza, clarifica las opciones, y provee luz para la vida de discipulado fiel en respuesta a Dios.